
Ley 462: Controvertida, posible, no perfecta
Los efectos colaterales previstos ante la puesta en marcha de la Ley 462, que regirá los destinos de nuestra Caja de Seguro Social, no han sido una orpresa, pero sí lamentables, vergonzosos y reflejan la incapacidad generada por la ausencia de liderazgo político y gremial. Los “dirigentes”; han carecido de capacidad orientadora, y un amplio sector de la vida nacional se ha visto confundido, teniendo como rehenes, en primera instancia, a niños y jóvenes que desde hace cinco años carecen de una educación pública de calidad, lo que compromete su futuro inmediato y su responsabilidad social.Quienes hemos revisado gran parte del contenido legal, escuchado la participación de técnicos nacionales y extranjeros —profesionales, no políticos— y convivido por años con una institución secuestrada por un sistema clientelista, populista y degradante, aspiramos a cambios verdaderos y posibles, que brinden al asegurado la satisfacción y el usufructo de sus
sacrificios personales, y no se burlen de él administrativamente como ha sido la historia desde 1941.El Ejecutivo y sus asesores han enfrentado un reto ante la indiferencia de políticos corruptos que han utilizado sus influencias para beneficiarse personalmente, destruyendo gradualmente una institución tratada como “botín político” por cada administración. Hoy cuenta con más de 38 mil asalariados cuando, según economistas calificados, bastaría con unos 15 mil en tiempos de tecnología de punta, redoblando así los beneficios a quienes sostenemos el sistema.
Todas las leyes deben implementarse con mesura y en sintonía con el entorno social, con la mirada puesta en objetivos comunes y la esperanza de un fiel cumplimiento, sin ventajas interpretativas. Se debe aspirar a un verdadero
ordenamiento que busque esa “paz social” tan pregonada, pero muchas veces viciada e incumplida. Esta norma jurídica 462, lejos de ser perfecta, puede renovar la esperanza y prolongar la vida institucional, siempre y cuando se cumplan los capítulos donde la despolitización sea efectiva y el compromiso con los asegurados se reafirme. Es clave consolidar la efectividad en la prestación de servicios y reutilizar los muchos recursos de la CSS en su propia reingeniería para mantener su eficiencia y crecimiento. La fortaleza institucional debe aceptar cambios positivos que son necesarios en un mundo incierto y complejo. Existen hombres y mujeres con capacidad profesional y desprendimiento que pueden hacer las cosas bien y mejorarlas, como hemos observado en otros escenarios donde la clase no se improvisa y los resultados se logran apelando al verdadero profesionalismo, respetando yfortaleciendo nuestros principios democráticos.


























