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oy Ingeniera en Sistemas Computacionales de profesión, graduada de la Universidad Tecnológica de Panamá. Siempre tuve el sueño de poder criar a mis hijas en un ambiente como en el que yo crecí, y estar con mi familia en una ciudad tranquila con calidad de vida, lejos del estrés de la ciudad, y luego de vivir quince años en la capital, he regresado a mi tierrita, y es aquí donde inicia mi aventura en el ambiente educativo.
Al volver a mi Chiriquí, después de ejercer mi profesión en el área tecnológica por muchos años en Panamá, de la mano de un gran mentor y excelentes colegas del medio tecnológico, traje conmigo una maestría en Gerencia de Sistemas con énfasis en Seguridad Informática, mi esposo y yo iniciamos nuestro negocio independiente en el área computarizada en el que hoy día desarrollamos proyectos muy interesantes, sin embargo, siempre quise explotar mis cualidades de enseñanza con mayor formalidad.

En el año 2014, la Universidad del Istmo (UDI), me abrió las puertas de sus aulas y en poco tiempo inicié mi carrera como docente a nivel superior en diversas materias del área de sistemas, entre ellas Auditoría Informática, Seminarios de Actualización Tecnológica, Tecnología Educativa, entre otras, en la modalidad presencial y virtual.
Hoy por hoy me encuentro culminando la maestría en Docencia Superior con especialización en Administración de Centros Educativos, como complemento al nuevo proyecto familiar que surgió en 2017: “La casa de estudios: Las Huellas de mi Abuelo”.
Las Huellas de mi abuelo, es una institución educativa en la que apoyamos a estudiantes de primaria y pre-media a organizar sus agendas de trabajo, ensenándoles técnicas de estudio para el desarrollo de sus tareas y deberes y reforzamos conceptos que requieran una mayor explicación. Ofrecemos servicios de tutoría y estudio dirigido en general de forma presencial principalmente en matemáticas, geometría, álgebra, trigonometría, español, inglés, ciencias naturales y sociales.

A partir de marzo de 2020, como ya es mundialmente conocido, el tema de la educación a distancia se estableció en nuestras vidas de forma indefinida, hasta que logremos salir de la crisis sanitaria que hoy nos aqueja.
Haber estudiado una carrera de tecnología, desarrollado proyectos de continuidad de negocios y planes de contingencia, sumado a la experiencia adquirida como tutora de materias virtuales a nivel universitario, definitivamente ha marcado una gran diferencia en cómo hemos logrado hacerle frente a la nueva realidad, en la entrega de servicios educativos a distancia, que son “el plato fuerte” en el soporte académico que nuestros estudiantes necesitan en estos momentos.
Debo reconocer que dar clases a distancia no ha sido nada nuevo para mí, solo bastó en adquirir la licencia comercial del software para videoconferencias, comprar un lápiz digital para el uso de pizarras digitales y configurar el aula virtual.
El reto realmente se ha concentrado en enseñar virtualmente esta nueva modalidad, a padres de familia y estudiantes en los nuevos procesos, ya que nuestra población estudiantil está entre los 7 y 16 años, y para la mayoría de ellos las aplicaciones de video conferencia, sitios interactivos y herramientas de colaboración, son toda una novedad.
Las sesiones de soporte virtual que hemos habilitado para mantener el servicio a nuestros estudiantes tienen una duración de una hora, en la que revisamos la agenda, repasamos temas y dedicamos tiempo al desarrollo de tareas, investigaciones y refuerzos.
Con respecto a la eficacia del método, puedo decir que al igual que en la educación presencial hay casos que se adaptan muy bien y otros no han logrado hacerlo en su totalidad por diferentes motivos, algunos técnicos y otros psicológicos, (efecto colateral de la cuarentena). He tenido estudiantes que ahora con el método virtual están sobresaliendo en sus calificaciones, cuando en las clases presenciales les costaba un poco más, y otros, que eran muy buenos en sus clases regulares y ahora han bajado su rendimiento. Lo cierto es que los docentes también estamos en el proceso de adaptación y debemos considerar que las condiciones han cambiado para todos con las correspondientes consecuencias de una situación inédita como en la que nos encontramos. No todos los niños aprenden igual y no todos los chicos son igual.
El apoyo de los padres en este momento, es vital. Un consejo es que permitamos a nuestros nativos digitales a que desarrollen todas sus capacidades en este momento, sin descuidar la vigilancia que debemos mantener en cuanto al uso de la tecnología. Es importante establecer normas y controles, en los equipos de tecnología y apoyarlos en el nuevo proceso de enseñanza aprendizaje que la vida nos ha puesto de frente y sin avisar.
“La educación hoy día ya no es la misma, y créanme, ya no será igual que en el pasado jamás”.

























