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odos queríamos echarle una ojeada al apocalipsis. No digamos que no. Después de tanto Hollywood y tanta profecía, llegó el Covid-19 a estremecer todas nuestras seguridades, a llevarse a nuestra gente, a hacernos temerle al abrazo de un hermano, a hacer compras bajo cuerda, a delatar a los que no hacen caso, a hacernos lavar las manos más allá de la paranoia.
Cuando brindábamos por el año nuevo, hace exactamente 9 meses, jamás imaginamos lo que nos esperaba. Pero el ser humano es resiliente y el chiricano, nunca se apartó de la tierra, la producción, lo verdaderamente importante. Ante el tan esperado programa de reapertura económica, el futuro jamás había sido tan incierto. Con nuestras prioridades revueltas, ahora invertimos en levadura, gel alcoholado, mascarillas, pediluvios y demoraremos un par de semanas en acostumbrarnos a salir en los días que no nos corresponden.
Pero Chiriquí, la tierra gigante, la provincia altiva, la tierra interesante no se achica ante este desastre. No nos agazapamos a esperar ayuda, seguimos el negocio como de costumbre, tomando precauciones pero listos para recomenzar de cero otra vez.
Mucha gente va a tener que empezar de cero o peor que de cero, pues la cuarentena nos dejó con pasivos y dilató nuestros compromisos bancarios. La familia Placacuatro, lamentablemente no podrá sacar ediciones impresas por el momento, pero el plan es continuar vía web y en cuanto sea posible, llevarles un número extraordinario, un especial de pandemia, que contribuya a documentar este momento tan importante al que hemos asistido en nuestra historia. Queremos que quede grabado lo que sentimos, cómo hicimos para sobrevivir, los chistes que nos ayudaron a pasar el tiempo y la manera titánica en la que sabemos que lo vamos a superar.
Nuestra juventud ha reaccionado positivamente. Se amarraron el cinturón y comenzaron negocios de emergencia, todos volvimos a pegar botones, reparar lo que se dañaba y valorar lo que antes ni nos importaba. Los más chiquitos han visto que los padres de verdad trabajan y se esfuerzan porque la casa siga adelante. Los padres, pudimos ver a los pelaos adaptándose. La solidaridad floreció y todos nos estamos tendiendo las manos los unos a los otros.
Los gobiernos locales han demostrado la importancia de valerse por sí mismos y tomar decisiones en favor de los más débiles. La sociedad ha comprobado a la fuerza, que centralizar poder, economía, cultura, salud y vida ciudadana, no son una opción. Hay que pensar global, pero actuar local. Cada comunidad tiene sus propios sueños y ningún ser humano se realiza en soledad.
Como en el espacio virtual, la cantidad de palabras no es una preocupación, hemos recolectado mucho material, que podemos llevarles sin tener miedo de producir una revista material y los costos que eso implica. Nuestros patrocinadores no nos han abandonado y queremos sumar a mucha gente más. Sígannos en las redes sociales, mándennos colaboraciones, dupliquen nuestra información, lean nuestros contenidos y recomiéndennos, también pueden colaborar desde un centavo en adelante, ya sea a cambio de publicidad o para mantener vivo este proyecto de amor, que ya casi toca sus 15 años. Placacuatro es un sentimiento, un concepto que va mucho más allá del papel. Quédate a nuestro lado y vive esta etapa difícil con nosotros. Chiricano que se respeta, avanza sin miedo y de la mano de Dios. Lo mejor está por venir
…Placacuatro



























