Gabriela Alvarado Araúz, “Doña Gaby” para quienes hemos aprendido a quererla, se inclinó hacia el difícil arte de cuidar y mantener el look, de figuras de la vida provinciana y nacional, artistas, ejecutivos, políticos, médicos, educadores, amas de casa, estudiantes, reinas de belleza, concursantes: en fin, todo lo que cabe en más 50 años de labor profesional ejemplar.
Es hija de Don Aquilino y Abigail Cecilia y parte de una familia de seis hermanos: Camilo, Aquilino, Cecilia, Iris Yolanda, Juan Adolfo y Carolina. Cuando tratamos de buscar en su rica historia de anécdotas, se adelanta y nos comenta “Mire aún conservo dos de mis primeras clientas: Doña Maruja de Brenes y Doña Bárbara de Vega”.
Muy joven se trasladó a San Diego, California, para estudiar en una academia de belleza. Su primer trabajo en David fue en el Salón de Belleza Carmen Luz. Luego con su inseparable amiga, doña Mery Bradley, fundó el Salón de Belleza María Gabriela. Desde hace 30 años, administra su propio salón de belleza –Karina—, con seis expertas operarias: Gloriela, Yadira, Edith, Nivia, Debbie, y Zuleika. Todas ellas se mantienen actualizadas, gracias a las empresas distribuidoras de productos de belleza que ofrecen seminarios y programas de capacitación.
No sólo ha creado una red de clientes fieles sino que ha contribuido a formar un grupo de jóvenes que lograron iniciar sus propias empresas en diversos lugares de la provincia con la práctica de los conocimientos adquiridos.
Creo que cuando nos iniciamos existían unas cinco salas de belleza en David: Olinda, Chelo, Yolanda, Iris, entre otras y la mayoría por no decir todas con operarias (mujeres). Sin embargo, eventualmente algunos caballeros preferían que les hiciéramos sus cortes y evitaban las barberías. “Todo ha cambiado tanto hoy”, nos dice sonriendo.
Antes el cobro de cortes sencillos era de tres (3) balboas y hoy estamos en cinco (5) se mantiene la tarifa.
Con el transcurrir de los tiempos las modas se imponen y realmente no se concibe un salón de belleza sin blower o esencias enriquecedoras para el caballero o sustancias químicas para colorear. Desaparecieron los rollos, las aplicaciones del Adorn, las eternidades en la secadora, sin embargo, tratamos de brindar a la clientela lo que se necesita y como quién dice lo que está de moda y a diario observamos en catálogos, videos, revistas, etc. “En la actualización, está el complemento del éxito y el cumplimiento hacia nuestros clientes”, agrega.


























