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Adelaida de Amador: Nacida para enseñar (Septiembre, 2019)

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Por: Klenya Morales
@klenyamorales

Esta ha sido una entrevista largamente deseada por el equipo Placacuatro, pero el destino evasivo, ha querido que hasta ahora podamos hacerla realidad. La primera vez, la perdimos entre los datos de la computadora del periodista. Luego por una u otra razón, no coincidíamos con la profesora. Pero finalmente nuestro Director tomó cartas en el asunto personalmente y aquí les presentamos hoy, esta humilde pieza sobre un alma universal, desde su localidad.
Ubicamos a la Profesora de Amador, y con la gentileza y a amabilidad que profesó a cientos de alumnos, nos recibió en casa, junto al profesor, José de los Santos Amador –su “Santos”—, compañero inseparable durante 55 años de matrimonio también, educador de prestigio en el país.
Allá por 1961, cuando nuestro Director, Olmedo Morales Montenegro iniciaba su ciclo secundario en el Colegio Félix Olivares de David, una joven chiricana ya se preparaba para cursar estudios superiores en la Ciudad de Panamá, aprovechando un incentivo por alto nivel académico que antes se reconocía con mucha rigurosidad. Es decir, cuando una beca, era una beca.
La señorita Adelaida Montes, promovida como Bachiller en Ciencias y Letras, ingresaría a la Facultad de Educación de la Universidad de Panamá para optar por un profesorado que le permitiera culminar sueños muy particulares desde temprana edad: enseñar a la juventud y prepararlos para el futuro. El reto había sido aceptado y la historia se escribiría sobre esa elección.
Placacuatro, agradece la oportunidad de entrar en el mundo de “Lala”, como la conocemos los que vivimos la experiencia de recibir su tutoría en el campo de las Ciencias Sociales.
Iniciamos la conversación con una mujer adelantada a su tiempo y comprometida con la profesión; consciente de que los tiempos pueden cambiar, pero el principio de educación pública o particular, debe ser el mismo: los jóvenes tienen que recibir de manera igualitaria los programas elaborados por los gobiernos sin distinción de la ubicación geográfica del colegio.
Estamos frente a una docente que ha recibido un sinnúmero de reconocimientos distinciones, honores y demostraciones crediticias ganadas por su talento, dedicación y valores fundamentales comprometidos con la educación y su entorno. Hicimos nuestra tarea antes de llegar a ella. ¡No podía ser de otro modo, estando frente a una verdadera institución de la educación chiricana!
Mira y gesticula con frecuencia—su lenguaje corporal le daba un sello personal a sus clases—buscando ordenar las frases, para encarar una conversación en la que señala: “sé que muchas personas van a leer la Revista y trataré de ser puntual con mis conceptos…” “Debo agradecer a muchas personas que me han respaldado en la profesión… Tantos jóvenes, hoy profesionales que se sienten agradecidos por el trabajo en conjunto y aunque recuerdo algunos, sería inconsciente mencionar nombres, ignorando a una gran mayoría, pero, a todos les envío mis saludos”.

Santos: El destino y sus consecuencias.
Fue por allá creo en 1961, cuando preparaba mi tesis de graduación sobre el tema del desaparecido Ferrocarril Nacional de Chiriquí, que por cierto tengo un dolor profundo al mencionar el tema porque jamás, aceptaré su cese de operaciones; y fue allí donde conocí a quien sería mi compañero de toda la vida ya que me ayudó a trabajar en las investigaciones y en él fui encontrando lo que buscaba para mi futuro sentimental. Amador tenía valores humanos, respeto, amabilidad, cortesía, buenos modales, inteligencia y deseos de superación. Son cualidades que aún, representa. Nos desposamos por lo civil el 30 de abril de 1964 y el 15 de mayo por la jerarquía católica.

Hablemos de vocación

Adelaida de Amador ha sido profesora de Historia y Geografía, ganadora en 1991 de la Medalla Manuel José Hurtado, —la más alta distinción del país al mérito docente—, es madre de tres hijas que hoy son su orgullo, todas profesionales en diversas especialidades: María Estela, Ada Irene y Fanny del Carmen.
La prof nos cuenta que, “todo educador debe respetar el planeamiento de cada materia, la parte expositiva hacia el alumno y jamás eliminar sus principios, aunque existan nuevas técnicas… los grupos de estudio jamás deben trabajar por sí solos, allí deben estar sus orientadores con bibliografías, fuentes de consulta, respetando las épocas y la mejor intención de los programas establecidos…”
La Prof. Lala de Amador dice que su característica fue la puntualidad y constancia en el cumplimiento de los horarios asignados. No recuerda ausencias con certificaciones médicas o de otra índole. “Si me consultan puedo señalar que las marcadas distancias entre colegios públicas y los particulares, obedecen a una situación conocida: cumplimiento del calendario lectivo, asistencia de educadores, condiciones de instalaciones, huelgas, entre otros… Esto produce desigualdad porque se pierde valioso tiempo en perjuicio del alumnado.”
La distinguida educadora que iluminó mentes jóvenes de institutores, olivaristas, paulinos, maristas y agustinos, entre otros, considera que la lectura le permite adentrarse en el conocimiento y aunque no tiene preferencias por temas específicos, siempre ha encontrado respuesta a sus consultas, en las bibliotecas— que deben mantenerse, modernizarse y desde luego, jamás desaparecer. “Leo siempre, compro libros y comparto experiencias nuevas”, nos reitera con tono firme.
Cuando Placacuatro le solicita una opinión sobre dirigentes nacionales, responde con entereza y carácter que, “nuestros primeros gobernantes fueron constructores de la Patria con falencias, pero más visión de estadistas”. “Más grande sería nuestro país, si no se hubiese perdido tanto tiempo en políticas partidistas” dijo. Cuando mencionamos nombres como Arias, Torrijos, Porras; dijo respetarlos en sus estilos y épocas, sin llegar a identificarse como seguidora de alguno.

Y, ¿los copiones?
Como los diamantes, son eternos… Siempre aprendí de sus habilidades a la hora de “cuidar”, los bimestrales y pruebas especiales. Que si en las bastas de faldas y pantalones, dentro del cabello, suela postiza de los zapatos, en fin, el ingenio en el estudiante urgido de puntos cruciales para superar la materia, no tiene muros… Siempre teníamos que conversar antes de las pruebas entre profesores, para tratar de percatarnos de las nuevas genialidades que nos presentarían los jóvenes para burlar nuestros controles…” Todos los días, aprendíamos cosas nuevas…” señaló con rostro muy serio.
Para los educadores que cumplimos con la misión, siempre fue un deber hacerlo hacia toda la familia educativa, docentes, alumnos y padres de familia”. “Por años promoví el dialogo con los grupos porque siempre se logran conclusiones positivas cuando la gente conversa con sinceridad sobre los problemas que impiden mejor rendimiento en las aulas. “Los administradores de la Educación, deben estar cada vez más cerca de los planteles para conocer la problemática del sector y actuar para corregir sus falencias” agrega doña Lala.
La prof, no nos ha permitido grabarla. Tenemos que estar atentos a los detalles. Como en los tiempos de colegio. De la conversa, pudimos rescatar algunas joyitas, y para soprenderla, el resto lo hemos recolectado de testimonios de sus alumnos de la promoción Maristas 92.
Analida Hernández Clement, nos escribe desde Texas para recordar a su profe. “Me acuerdo que nos ponía a debatir entre nosotros y ella solo observaba. Es la primera profesora que recuerdo nos empujó a pensar por nosotros mismos en vez de regurgitar las lecciones de los libros. El tema de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos se ponía caliente, teníamos opiniones arraigadas de los dos lados. Había pro-yankees y anti-yankees. Recordemos que en aquellos tiempos no se promovía el debate escolar como hoy. Lala fue una visionaria”.
Carmen Requena, hoy cardióloga pediatra de nuestra comunidad, nos confiesa que casi queda enganchada en el mundo del Derecho, gracias a las clases de la profesora Lala. “Había que leer noticias y debatir”.
“La profesora Lala ha sido una mujer dedicada a la enseñanza, una mujer de temple, pero muy buena gente. Las materias que enseñaban se me facilitaban y terminé convirtiéndome en abogado”, recuerda Iván Lau De León, abogado.
Yo recuerdo cómo a mis 15 años Adelaida nos retó a leer Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. “Lo único que me duele fue no haberlo leído de la mano de El manual del perfecto idiota latinoamericano, porque me volví medio revolucionaria… La prof era una gran tutora y muchos no lo pudimos apreciar en su momento, hasta que nos encontramos con opiniones ante las que debimos defendernos. Ella educó para la vida real, no para el microclima del colegio”.
Los centros de estudios superiores, conocieron de su excelencia educativa. Allí laboró en horarios especiales; UNACHI, UDELAS, USMA, pero siente profunda identidad con el Instituto David porque fue inicialmente un centro de formación y orientación de educadores que llenaron un profundo vacío en su momento.
Adelaida Montes, orgullosamente de Amador— el apellido de su esposo no le resta, solo la hace más imponente dentro de su historial—, Lala; habla con nostalgia de su retiro y relata añoranzas que reviven cuando realiza sus actividades rutinarias en la ciudad de David u otro rincón de la provincia y es descubierta por uno de tantos exalumnos que llegan, le brindan sus respetos y admiración, muchos de ellos, profesionales, padres de familia y acudientes agradecidos por una labor que ella considera como un deber y obligación.
Doña Lala es un ejemplo y asegura la importancia de transmitir sus conocimientos y experiencia a través de escritos pero dice considerar el ordenamiento de documentos, antes de decidirse a escribir más seriamente sobre su experiencia.

Nuestro Rostro Placacuatro emblemático de agosto, es un reflejo del poder que tienen los orientadores de juventud para su formación integral. La Prof. Lala de Amador, nos revive y encarna el compromiso honrado que encierra la educación como requisito indispensable para salir de la pobreza y la ignorancia manteniendo la humildad, respeto, disciplina y carácter.

Aceptemos el reto que conllevan los cambios, sin sacrificar los compromisos con la formación académica, los valores y la constante actualización, para responder al reto del futuro y garantizar una educación de calidad, cónsona con estos tiempos de redes sociales, tecnología de punta, digitalización de medios y tantas novedades que nos hacen observar asombrosas y vertiginosas transformaciones en el mundo”.

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